miércoles, 13 de octubre de 2010

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Hoy en mi piel
está
muy vivo lo muerto

miércoles, 29 de septiembre de 2010

¡Atención!

¡Que no se confunda
lo principal
con lo accesorio!

(no lo dije yo ehhh!
ja!)

y más aún:

comparto unas palabras que me impactaron mucho, jaquearon-me, preguntáron-me, cuestionáron-me, y más:

"... la renuncia en el bolsillo siempre".

La Primavera en este barrio

Mucho me gustaría
guardar los olores para siempre
cambiar de estación
como de sonrisa
mirar al sol
sin prisa

Mucho me gustaría
tener tus palabras siempre conmigo
llevarlas secretas
simples
queridas

Pero la ausencia



Me pregunto dónde está la trampa
que hace de todos los días uno solo
asi
de esta manera tan horrible
dónde me olvidé lo que buscaba
(quizás nunca lo supe,
quizás ni siquiera importe)

Sólo tengo un mensaje de madrugada
bailando sobre los párpados
intentando abrirlos
desperezarlos
en esta mañana
de lo siempre igual
en esta noche de lo que quiere terminarse
morir
para ya no doler
(para vivir,
al fin de cuentas)
sólo tengo un mensaje
proferido con amor

"hay que ser fuerte,
sino no se puede"

Aire primaveral
que puede llevárselo todo
con un desgarrador quejido
andate zumbando la muerte a otro lado
que acá
habrá
palabras
abrazos
flores
verdes
aguas
violetas
campos
amarillos
ninfas
marineros
historias
historias
y más historias
para desandar lo vivido
para recuperar lo perdido
(como quería el tío Marcel)

para afrontar el olvido
porque febrero será siempre febrero
y las risas estarán aunque se hayan ido
luego,
abril mayo septiembre

para estar parado en el baldío
así nomás,
estando
queriendo
viviendo.


Una canción hermosa viene ahora
de este poeta y cantor llamado
Fernando Cabrera
del otro lado del río
que dice todo
tan lindo
y dice más
dice lo insospechable
y siempre descubro más
y siempre me queda sin descubrir

que la disfruten!
y más...

El tiempo está después


La calle Llupes raya al medio

encuentra Belvedere

el tren saluda desde abajo

con silbos de tristeza

aquellas filas infinitas

saliendo de Central

el empedrado está tapado

pero allí está

La primavera en aquel barrio

se llama soledad

se llama gritos de ternura

pidiendo para entrar

y en el apuro está lloviendo

ya no se apretarán
mis lágrimas en tus bolsillos
cambiaste de sacón


Un día nos encontraremos

en otro carnaval

tendremos suerte si aprendemos

que no hay ningún rincón

que no hay ningún atracadero

que pueda disolver

en su escondite lo que fuimos

el tiempo está después

martes, 31 de agosto de 2010

Me caigo y me levanto



Bueno... las palabras dejan el papel pentagramado, pasan a registro sonoro... porque anoche mientras re escuchaba un disco de Cortázar pensé que era maravilloso, y que debía estar el audio aquí... tan genio, tan bello!

¿Cómo nos rehabilitaremos?

Llueve, y qué linda la lluvia cuando sólo ella sabe quién soy, qué lindo cuando disipa el miedo, cuando se me ofrece como espejo y me acaricia. Y pensaba que siempre falta tanto, que siempre recayendo...

Nadie se rehabilita sin alterarse

... y de tanto repetir me voy hundiendo otra vez en este lamento de entrecasa, que es tan cómodo como el jean azul, tan verde, tan naranja... qué linda la lluvia cuando me enseña, cuando me trae al presente sin excusas, cuando me tiene así, mirándola...

Ah, y ahora recuerdo que hay un poema muy bello de Juan Gelman que se llama Lluvia, se los recomiendo... o lo traigo acá con las nuevas chispitas de alguna lluvia de septiembre

Gracias Julio Cortázar!

domingo, 8 de agosto de 2010

Anochecido

Tan lejos todas las estrellas
tan cerca el llanto
Muy dentro aquí, el silencio

viernes, 9 de julio de 2010

Huelo, miro... nada

me muero por verte
hoy
invierno
olor a vos en el aire
bufanda, chalina, polaina...

soy débil
caigo ante el menor de los recuerdos
siempre igual

empantanado,
regocijándome en medio de lo muerto
el niño inglés siempre tan tonto

no supe lo tonto que fui
hasta que vi tu oscuridad,
hasta que se reflejó en la mía

no supe lo malo que fui
hasta que sentí la maldad
cortándome la cara,
metiéndome los espejitos en los ojos
...que sangraron

imágenes
distracciones
la vida fue una distracción inútil
tendré que transformarme...
pero el desamor es tan amargo
me hace pedazos a cada rato
en cada ventana te encuentro
respirando blancura
y yo tan gris


hoy volví a tener alegría
esa de verdad
esa que te revuelve la sonrisa
esa que te hace mirar como si nunca hubieras mirado
esa que te hace querer
esa que endulza el té con tan sólo tenerlo al lado
esa que abre el libro en la página indicada
y te hace bailar

"(...)
como el viento voy a ver"

domingo, 6 de junio de 2010

Humildad y entrega

“… Concéntrate. Asegúrate de lo que sientes. Deja de estar viendo siempre una imagen de ti mismo. Cada vez que te sorprendas observándote, regresa a la sensación de tu cuerpo. No eres el personaje de una película. Si te escapas del organismo para hacerte observador, éste se convierte de inmediato en calabozo. ¡Vamos, avanza! ¡Hacia ti, más cerca, más aún! ¡Entra en tu carne y quédate ahí para que conozcas la humildad!, ¿comprendes?, hasta ahora has creído que ser humilde era disminuir tu valor, ocultarlo detrás de una máscara sumisa, sin darte cuenta de que has caminado por el mundo sin verlo directamente, distraído por lo que crees valer o no valer. Humildad, mi niño, es cesar de proteger tus creencias, de afirmar a cada momento tu existencia, de demostrarle a quien poco le importas que mereces estar vivo. Anda, suelta, no tienes nada que justificar. Entra en tu cuerpo, despójalo de finalidades, no lo invadas con tus dudas y defensas. Entrégate, que te coman los buitres, que las furias te arranquen los intestinos, que te pudras, que te conviertas en ceniza, suelta, cada uno de tus músculos es un cofre cerrado, ábrelos…”

Alejandro Jodorowsky (regalo de Meli)

domingo, 2 de mayo de 2010

El trabajo, pensando en Burroughs

¿Y qué come la máquina monetaria para
transformarlo en mierda?
Se come la espontaneidad, la vida,
la juventud, la belleza y, sobre todo,
se come la capacidad de crear.
Come calidad y caga cantidad

William Burroughs


En la radio festejan
y a mí me aburre
porque yo no trabajo
no soy trabajador
Vivo con la sensación
de que las cosas se derrumban
un poco todos los días
Veo a las mentes
desgastarse, como dijo el poeta...
y trabajar
Veo a los cuerpos
insensibles
o terriblemente dolientes
Y viajo... todos los dias viajo,
siempre un subte,
siempre un colectivo
y ese calor
cada vez peor,
cada vez lo soporto menos
y me alegro, por no soportarlo
por enfurecerme
por estar ahí y enfurecerme
y viene el tren y me subo, huelo, miro
y no me parece posible
y de repente estoy en otro lugar

en un balcón
y la ciudad es tan romántica
el viento en la terraza
las luces
la noche
y ese olor a ciudad
que es el olor de todos los años acumulados
de la ciudad que supura
que duele
y se ve tan hermosa

y no entendemos
ninguno de nosotros
por qué estamos acá
por qué tanto dolor
por qué tanta ciudad
y tanto misterio.

No quiero vivir por inercia
no quiero
... quiero volver al principio,
cuando las utopías apenas se desplegaban
porque allí estaba el nudo
que ataba mi cabeza a un sueño
La ciudad come
el trabajo arruina.
Y cuando no veo
cuando no puedo
cuando no llego
prefiero callar,
hasta la próxima tormenta
o hasta llegar a altamar
y allí gritar
que este llanto no es de agua
que esta vida no es de cal
que la piel está cansada
y va a arder al despertar

jueves, 18 de marzo de 2010

Ser

"La mayor parte del tiempo, al no unirse a palabras, mis pensamientos quedan en nieblas. Dibujan formas vagas y agradables, se disipan; en seguida las olvido" Sartre, La náusea.

Tu pregunta constante:

"¿Quién sos?"

No la podemos responder.

Se hará cada vez más profunda y desgarradora

Y no sabremos -

Sospecho que no sabremos nada más

que caer en ese abismo

cada vez

que nos miramos.

Sólo quiero cerrar los ojos

pero la vida me desborda,

como en aquellos trenes al atardecer...

Y con esta emoción puedo hablarle a tu silencio,

decirle

que me pregunte

"¿Quén sos?"

martes, 8 de diciembre de 2009

John Berger III

Autorretrato


Para hacer retratos satisfactorios, probablemente viene bien hacer algunos autorretratos y también haber aprendido a aceptar las fotografías que otros te han hecho. ¿Cómo es posible, si no, comprender la turbación, la ansiedad, incluso el pánico, que a menudo asalta a la gente cuando sabe que está siendo fotografiada? No me tengo por demasiado gordo, mi nariz es grande, pero no exorbitantemente larga. Y, sin embargo, no pude aceptar mi apariencia física durante años. Solía soñar con parecerme a Samuel Beckett. (Tener un perfil como el suyo tal vez implicaría también otra forma de vida). Me hice una serie de autorretratos y cada vez "disfrazaba" mi rostro porque lo rechazaba totalmente. Gesticulaba, hacía trucos con la luz, movía la cámara deliberadamente. La cura para este juego teatral llegó cuando me vi obligado a mirarme a mí mismo durante la duración completa de una película para la televisión –una película titulada Un fotógrafo entre los hombres, realizada por Claude Goretta–. La dosis fue lo bastante fuerte como para curarme. Este hombre al que veía ante mí existía con todas sus debilidades. Era real y en cierto sentido estaba más allá de mi control. Yo ya no era responsable de su apariencia. Algunos años después, durante un seminario que yo dirigía sobre fotografía, se decidió que cada uno de nosotros hiciera una fotografía –retrato– a cada uno de los otros. Cuando me llegó el turno para posar, uno de los estudiantes observó casualmente: "Bajo esta luz, tu cara me recuerda un poco a Samuel Beckett".

JOHN BERGER (del libro Otra manera de contar)